Tabebuia guayacan, Corteza amarilla

Es un árbol caducifolio de hasta 15 m de altura. Sus flores son amarillas claras con líneas rojas en el cuello. La floración se produce dos veces al año, en abril y en diciembre (el primer período de floración es entre las edades de 8 y 10 años). Los frutos son cápsulas largas y cilíndricas de 1,5 a 3 dm de largo que maduran entre mayo a junio, adquieren color pardo oscuro y las semillas son aladas y pequeñas, conteniendo varios cientos de ellas por cápsula. La reproducción se realiza a través de estas semillas. Según Quriós y González (1991), el 39% de las semillas son expulsadas. Hacen esto entre el día 52 y el día 60. Este árbol es considerado como heliófilo, es decir, requiere de sol directo para su crecimiento y desarrollo, el cual es lento.

Este árbol ha sobrevivido a las actividades principales de deforestación del pasado porque su madera tenía poca demanda por ser dura, tosca y pesada, pero es muy resistente, fuerte y tenaz con una textura fina o mediana. Es difícil de trabajarla, tiende a astillarse, pero toma un buen lijado. Aunque ahora, con la ayuda de la motosierra el manejo de su dura madera se ha vuelto más fácil. Se utiliza como madera de construcción y para las vías de ferrocarril y jaulas de carga. Para especímenes muy viejos se puede lograr un alto precio de mercado. Para más detalles, haga clic aquí.

Se localiza en bajas altitudes entre 100-600msnm en un clima húmedo (con lluvias entre 2500-4000mm por media anual). En el norte de Costa Rica crece en llanuras y en zonas que nunca se inundan.

Hoy en día se encuentra a menudo como el único sobreviviente del bosque primario en los pastos del ganado. En ciertas áreas en el norte de Costa Rica, la regeneración es muy buena. Especialmente en los claros de los bosques, en el borde del bosque y más raramente entre los árboles cultivados. El árbol crece a menudo en su entorno natural en compañía de la Caobilla (Carapa guianensis), el tamarindo (Dialium guianense), la Fruta dorada (Virola koschnyi), y el cebo (Vochysia guatemalensis).


En los últimos años muchos de estos árboles han sido plantados en parques y jardines, ya que esta especie de árbol pertenece a los árboles con las flores más hermosas del mundo.

El árbol no produce frutos, pero sus flores sirven de alimento a los monos aulladores, (Alouatta), iguanas (Ctenosaura) y a La Gran Lapa Verde (Ara ambiguus).

En nuestro proyecto plantamos junto a Tabebuia guayacan también Tabebuia impetiginosa.
Este último tiene flores rosadas y una madera casi negra.

¿Por qué no regalar un árbol en un bautizo?